Y un sueño…

Y un sueño me hace soñar, otro me hace reír, otro me hace recordar y echar de menos, otro me hace llorar, otro me provoca inseguridad, otro me da miedo, pero son algo tan extraño… Son irreales, pero a la vez son lo más real, puro y bonito que tenemos. He tenido sueños de todo tipo mientras dormía y los considero algo tan mío, tan inherente a mi ser que no me podría deshacer de ellos.

Una pequeña libreta de estrellas guarda todos mis sueños entre sus páginas, esos secretos que solo me pertenecen a mí y a las personas con las que yo quiera compartirlos. En efecto, escribo todo lo que he soñado –todo aquello de lo que me acuerdo- para que nunca se escape de mi mente. Y ¿sabéis qué? Cada vez que me siento un poco triste o sola o incomprendida, abro esa libreta y leo algún fragmento bonito y vuelvo a sentirme como si estuviese de nuevo en aquel sueño. Las sensaciones que me invaden son las mismas que cuando lo viví.

Es un mundo tan extraño, el de los sueños, me encantaría poder controlarlo, pero a la vez pienso que prefiero dejar las cosas como están. Prefiero que sea mi subconsciente el que decida qué soñaré esa noche o esa tarde durante la siesta. He discutido muchas veces con una amiga sobre este tema y sí, estoy convencida de que los sueños se pueden controlar, no completamente pero sí de manera parcial. Más de una vez me he encontrado en la situación en que me he dado cuenta de estar en un sueño y he podido cambiar el escenario y los personajes en mi imaginación. Sin embargo, no he sido capaz de escoger ese escenario o esos personajes, sino que mi mente me ha llevado a ellos.

Un chico que conocí en el tren me habló una vez de lo aburridos que son sus sueños. “Sí, soñé que iba a comprar al supermercado y allí me encontraba con una amiga, y seguíamos comprando”. Me indigné de tal manera cuando me contó su sueño que creo que le asusté con mi discurso, pero es que los sueños son lo más bonito y original que tenemos. A veces nos dejan una sensación de desazón, pero hacen que nos conozcamos mejor, que descubramos gustos o pensamientos que escondíamos con nuestra terquedad y nos llevan a lugares maravillosos que jamás conoceríamos estando despiertos.Imagen

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17 comentarios en “Y un sueño…

  1. Pingback: ! | Pienso en amarillo

  2. Los sueños, están ahí para aprender de nosotros mismos, no todos los recuerdan, pero los que los recordamos, podemos hacer cosas imposibles 🙂

  3. Buena reflexión, ¡y muy cierta! Has hecho que vea los sueños desde otro punto de vista. No es que no me gustaran antes, pero ahora los aprecio mucho más 🙂 Sobre todo me gusta esa parte en la que dices que los sueños son una parte de ti. Dato curioso: dicen que todas las personas “desconocidas” que ves en tus sueños son gente que, aunque no seas consciente o no los recuerdes, sí has visto en algún momento estando despierto. ¿Tú qué opinas?

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