Buenas sensaciones

Pasa rápido el tiempo… ¿Quién me iba a decir a mí que ya tendría la mitad de la carrera en el bolsillo? Sé que quizá a nadie le interesará leer esto, pero necesitaba explicar, escribir cómo me siento. Huele a verano, a libertad y al fin de las responsabilidades.

Este jueves, tras cuatro horas de examen seguidas en las que pensé más veces en el sol y en el buen día que hacía que en la hoja que tenía frente a mí, con un texto prácticamente imposible de entender, por fin se acabó todo. Me repetía a mí misma: Claudia, el examen, el examen. Pero era imposible centrarse en otra cosa que no fuese contabilizar los minutos que me quedaban para estar oficialmente de vacaciones.

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¡Qué felicidad! Ya tenía ganas de dormir hasta la hora de comer, de trasnochar de lunes a domingo, de disfrutar de cada segundo del día, de no tener que pensar en trabajos, exámenes y demás, de ir a la piscina, a la playa, de sentir el sol, la arena y la sal en mi piel, de competir por ver quién está más moreno, de conocer a gente en el lugar menos pensado, de bailar, de reír mucho, de organizar barbacoas, fiestas y viajes todo al último momento, de leer toda la lista de libros que se han ido acumulando en mi mente, de comer helados y granizados. Tenía ya ganas de las sobremesas familiares que se alargan hasta la cena, de beber hasta emborracharme, de la verbena de San Juan (donde todo el mundo parece encontrar el amor en una noche tan mágica), de mirar la Luna y las estrellas, de estar con los amigos a todas horas, de los piscolabis, las cañas antes de comer, el café de la tarde, de las charlas con los amigos que nunca cortas aunque tenías un compromiso a esa hora, de las tardes a la sombra, de los paseos en bicicleta, de los descubrimientos de parajes nuevos en tu propio pueblo, de bañarme en el río, de ponerme vestidos playeros y de flores, de las rebajas también, de ver a esa amiga con la que hacía meses que llevabas planeando quedar, de hacer el vago y de hacerlo todo a la vez. Y por último, y lo más importante, necesitaba el verano para cumplir mis sueños.

Sí, necesitaba tiempo, y este verano lo voy a dedicar a hacer todo aquello que tenía planeado desde hace tiempo: voy a irme de au pair a Inglaterra (después de lo que me ha costado encontrar una familia maja), con el dinero que gane iré a Alemania a visitar a un amigo, me gustaría escribir una novela (o por lo menos intentarlo), aprenderé a cocinar pero bien, por fin haremos mis amigos y yo una barbacoa como Dios manda, me iré de camping con mis amigas. Ya está, por el momento.

Ese jueves mismo, después de los exámenes y del estrés, mis amigas y yo nos quedamos a comer en el césped de la universidad y os juro que parecía que nos encontrásemos en un anuncio de Estrella Damm. Una de ellas trajo un ukelele (Sí, un ukelele. Sé que es raro) y la imagen que se veía desde fuera era la de seis chicas felices, riendo, cantando y tocando música mientras se bebían unas cervezas y se explicaban de todo. Creo que el verano no podría haber empezado con mejor pie. Solo digo que mientras escribo esto, estoy tomando el sol y escuchando canciones en alemán, cantando a pleno pulmón.Imagen

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5 comentarios en “Buenas sensaciones

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