¡Gracias!

Como durante las últimas semanas me han nominado a varios premios, creo que ya va siendo hora de agradecer a estos bloggeros la molestia que se han tomado. Primero de todo, gracias a Manual de una perfecta desconocida por nominarme al premio Dardos. En segundo lugar, agradezco a Enero11, de Javier Trejo, su nominación al Black Wolf Blogger Award. Por último, doy las gracias mil983 por su nominación al premio Versatile Blogger y al blog Entre suspiros y un café por nominarme al premio One Lovely Blog Award.

Realmente me han hecho mucha ilusión estas nominaciones, sobre todo porque vienen de blogs a los que ya sigo y a los que considero un referente. Además, estos premios para mí tienen mucho valor y me animan a seguir escribiendo. No se me dan muy bien estas cosas, así que no sé exactamente si seguiré los pasos de manera correcta. Creo que tenía que decir 7 cosas sobre mí y nominar a 10 blogs más (pero he decidido nominar a 8). Los siguientes blogs está nominados al Black Wolf Blogger Award (y si quieren, pueden seguir esta cadena publicando una entrada en la que agradezcan el premio a quien les ha nominado y nominen a otros blogs):

http://avecespiensoque.wordpress.com/

http://versandoimposibles.wordpress.com/

http://huyamosantesdelasdiez.wordpress.com/

http://elsecretodelosveinte.wordpress.com/

http://loqueellosnosaben.com/

http://magariinsieme.com/

http://eramosalvajes.wordpress.com/

http://telodijecantando.wordpress.com/

Y aquí están las 7 cosas sobre mí:

-Soy muy desordenada, tanto mi escritorio como mi mente son un completo caos.

-No podría vivir sin las croquetas de mi madre.

-Odio a las personas que siempre se quejan por todo.

-Mi abuela es la persona a la que más quiero en este mundo.

-Me encantan los planes improvisados con mis amigos (cosa que suele ocurrir a menudo: todo a último momento).

-Leer me apasiona y, ya de paso, aprovecho para recomendar un libro, Londres es de cartón, de Unai Elorriga.

-Tengo una lista de cosas que hacer antes de morir y estoy convencida de que cumpliré con ella.

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Tic Tac

Y me he hecho mayor en todos los sentidos, he madurado de varias formas, pero a la vez soy más joven que nunca. Madurar no significa envejecer, todo lo contrario. La última novela que he leído me ha hecho reflexionar. La historia quizá no es de las más cautivadoras, pero hay fragmentos del libro que me han hecho pensar.

“[…] tú estás viviendo ahora, justo ahora, una chispa de luz y de casualidad entre la nada. Un privilegio. […] Por qué tanto derroche de vida con la gente. Con todas esas personas que ni siquiera saben que están vivos. Cuando yo podría hacer tan buen uso de todos esos años que otros malgastan.” (Bella y oscura, Rosa Montero)

Completamente de acuerdo con este fragmento. Si pudiese, me quedaría con el tiempo de la gente que está viva, pero que no lo sabe, que desaprovecha el privilegio de la vida y deja que los años pasen sin pena ni gloria. Yo sí que utilizaría esos años de vida y los exprimiría al máximo.

time

Si lo miras con melancolía verás que el tiempo vuela, se escabulle por todas partes, sin que tú te des cuenta siquiera. Sí, amigos, el verano ha pasado. Podemos pensar en él y en lo que nos hizo vivir, pero hay que dejarlo atrás y no echar de menos constantemente las sensaciones que nos produjo.

Soy cambiante, desequilibrada. Hace tan solo unos días no me salía escribir, me tenía que forzar a hacerlo porque estaba desganada y ahora, como bien dije en su momento, me da la sensación de que escribir es lo único que me salvará de todo, del dolor y de la tristeza, de la pena y de la maldad. Escribir alivia. De todos modos, considero que cada vez lo hago de manera más desordenada. Tengo tantas ganas de plasmar todo lo que siento y lo que pienso y tengo tan mala memoria que me acuerdo de cosas en el momento que no tocaba y tengo que volver atrás, introducir ideas en lugares donde no encajan…

Ahora tengo ganas de comerme el mundo, apenas acabo de volver de Inglaterra y ya estoy pensando en el próximo viaje que haré, en mi próxima vivencia en otro lugar, no tiene por qué ser en otro país (aunque es preferible). Una amiga me preguntó el otro día si el verano que viene tenía planes de viajar o nos podríamos ver en el pueblo. Mi respuesta fue instantánea: “Tengo planes de viajar.” Sinceramente, no sé lo que haré. Falta un año para el verano que viene, para qué pensar en ello. Quizá viajaré, pro quizá también nos veamos en el pueblo. Una cosa no excluye a la otra. A lo mejor estaré en Australia (es una de mis intenciones), de nuevo en Inglaterra (ya que la misma familia con la que estuve me lo ha ofrecido), en Estados Unidos con mi tía (no descarto hacer la Ruta 66), haciendo autostop hasta llegar a Pamplona o a Bilbao o en el Himalaya de voluntaria con el amor de mi vida.

Sí, se acaba el verano… Todos los blogs que leo hablan del fin de las vacaciones y de la llegada de septiembre, así como de la llegada de la rutina, de las obligaciones y del madrugar. ¿Y quién quiere eso después de unos meses (semanas o días para algunos) de Sol, playa, piel tostada, risas y amores nuevos y frescos?

¡Qué más da! ¿Acaso la estación del año es la que rige nuestro nivel de diversión, de espontaneidad, de felicidad? ¿Nuestras ganas de viajar, vivir, conocer, aprender? Como ya he dicho, tengo ganas de comerme el mundo y estoy convencida de que nadie me va a parar. Voy a viajar y para hacerlo no tiene por qué ser verano. Porque, ¿qué es el tiempo? No es nada, son unas normas que nosotros, los seres humanos, hemos querido establecer. Somos tan cerrados de mente, nada se puede escapar a nuestra comprensión, todo debe seguir unas reglas. El tiempo es abstracto; no son segundos ni minutos, son momentos.

reloj

A dull day

Escribe algo, escribe algo, si siempre te ha gustado escribir. Habla de cualquier cosa, siempre hay algo que explicar, de la forma que sea y a quien sea (siempre habrá alguien que lo leerá, y si no es así, qué más da). Me he repetido estas palabras una y otra vez durante este último mes, pero no me ha servido de nada. Quizá es que no es lo mío, tal vez no debería seguir escribiendo, puede ser que sea demasiado dura conmigo misma. Leo tantos textos preciosos a diario y me quiero comparar con ellos. Nunca me veo a la altura de aquello que escriben los demás.

Pero ¿cómo voy a estar a la altura? Si solo tengo 19 años, me digo para consolarme. Y supongo que en parte tengo razón. ¿Qué has podido vivir con 19 años? Mis escritores favoritos son personas maduras, con años de experiencia, que han vivido y pueden escribir y filosofar sobre la vida. Además, he leído poco durante este mes. Y leer siempre te hace madurar, crecer como persona y conocer nuevas experiencias (aunque sea a distancia).

Lo que pasa es que no me quería poner a escribir porque sabía cómo acabaría mi narración, hablando de él. Este último mes en Inglaterra ha sido el más maravilloso de mi vida, una experiencia como ninguna, en la que he conocido a gente muy interesante, he visitado lugares que nunca había visto y he aprendido un poco de todo. A amar incluso, si es que así se le puede llamar. Otro chico de la cerveza, pero en versión inglesa. El barman de uno de los pubs más pintorescos y típicos a los que he entrado jamás. Tres semanas me bastaron para enamorarme de él, de su sonrisa y de su mirada, de sus manos al tocarme y de sus labios al besarme, de su manera de hablarme y de protegerme. Del interés que mis palabras producían en él, de su espontaneidad y de su forma de admirarme. De sus ganas de vivir y de viajar, de conocer mundo, de irse al Himalaya como voluntario.

Fue bonito mientras duró, pero ni siquiera pude despedirme de él… Las circunstancias, el destino, no sé, algo o alguien no quiso que esta despedida se produjese. Y mi último día allí fue triste, gris y melancólico. Sabía que se acostaba el final y que tal vez no le volvería a ver. Existe Skype, lo sé, pero quizá para él no fue más que un pasajero amor de verano…

Fue bonito mientras duró y quién sabe si algún día las circunstancias, el destino o ese alguien que no nos permitió un simple adiós nos volverá a unir y nos dará esa oportunidad o una nueva. Y es que odio esta sensación, este constante sentimiento de congoja que no me deja dormir, ese solo pensar en él y en él, en qué estará haciendo, estará pensando en mí o me habrá olvidado ya.

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