Casualmente casual

Destino. Casualidad. Casualidad. Destino. Destino. Casualidad… La eterna lucha, esa división de nuestro ser, del mundo, esa rara rareza, la relatividad de estas dos palabras, o fenómenos, o tal vez su unión en toda regla. ¿Casualidad o causalidad? No tengo respuesta para tal pregunta, aunque hubo un tiempo en que había creído tenerla.

Me había decantado más por la casualidad porque me encanta el sonido que se crea al pronunciar esas letras seguidas, por la magia que desprende. Me parecía una idea más romántica, la de ir sin rumbo, sin un objetivo, a la deriva por el mar de la vida, sin un fin, sin un destino. No todo pasa porque tiene que pasar, sino todo lo contrario. Las cosas pasan y punto.

:)

Todo es casualmente casual y las casualidades son casualmente preciosas. Pero tal vez sí exista una finalidad. Las casualidades se producen diariamente. Cuando sales de casa un minuto más tarde y te cruzas con un compañero de clase que hacía tiempo que no veías; cuando encuentras al chico que te gusta en el festival de música más abarrotado del verano; te vas de viaje a Taiwán y en el aeropuerto coincides con tu profesor de alemán; te apuntas a una academia para aprender a tocar el piano y allí quien te enseñará es esa chica que te cae tan mal; te encuentras en el suelo los veinte céntimos que necesitabas para acabar de pagarte el café; no te suena el despertador y justamente ese día no había clase a primera hora…

Y, ¿qué habría pasado sin las cadenas de casualidades? Si el despertador no se hubiese estropeado, no habrías perdido el tren, ni tampoco la posibilidad de hacer ese examen, pero tampoco habrías visto a aquel chico en el tren, ni vuestras miradas se hubiesen cruzado. Si te hubieses sentado en otro vagón, ni siquiera os habríais cruzado en esta vida. Si no te hubieses quedado dormida en el asiento, él no te habría despertado con una cálida sonrisa en la parada de la universidad, ni habríais empezado a hablar y si no hubiese empezado a llover, no habríais corrido a refugiaros al café más cercano, donde tal vez casualmente se produciría ese tan esperado beso, ese beso que tal vez significaría el comienzo de algo muy bonito. Bonito como las casualidades.

Por otro lado, esto de las casualidades me ha hecho pensar también en las decisiones que tomamos por nosotros mismos y que nos hacen “perder” opciones y oportunidades. Y pongo la palabra “perder” entre comillas porque no le atribuyo un sentido negativo en este caso. Solamente reflexiono y se me ocurre pensar que en el momento en que le preguntamos la hora a una mujer anciana y no al chico joven que pasea el perro, o al hombre del periódico, ya hemos perdido las otras opciones. No sé si me explico, mejor lo dejo.

Y, ¿os acordáis de las ganas de comerme el mundo que decía tener? Aún siguen ahí, más latentes que nunca. Tan poderosas y carnívoras que incluso me asustan a mí misma. Tengo unas ansias de hacer todo lo que me he propuesto que pienso que pierdo el tiempo al dormir. Me ha pasado más de una vez despertarme a las 2 de la madrugada con algo en el estómago que me decía: Actúa. Y no quiero avanzar acontecimientos, pero tengo una idea para una novela. Solo es una idea, habría que añadir más personajes, escenarios, redondear la trama… pero creo que esta vez viene la buena.

"I just want you, that's all. All your flaws, mistakes, laughs, smiles, giggles, jokes, sarcasm. Everything. Just you. The real you." :)

Anuncios

4 comentarios en “Casualmente casual

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s