One life can’t be enough, can you give me just another?

No tenía que coger ese bus; es más, había perdido mi bus por dos minutos exactos. Pero mira, casualidades de la vida, coincidí con él.

-Ese autobús se ha ido hace un minuto, bonita, acaba de salir –contestó una abuelita a mi pregunta.

Y sí, me lo encontré. El chico que llevaba meses sin ver y por el que mi corazón ya no latía desbocadamente, sino con mansa tranquilidad.

Por un lado, me consoló el ver que todo seguía como antes, que nada había cambiado y que la conversación entre nosotros fluía fácilmente, entre carcajadas y sonrisas cómplices que se reflejaban en los ojos y no en la boca.

Por otro lado, tal vez hubiera preferido que se hubiese producido un silencio incómodo, que nos hubiésemos saludado con los exigidos dos besos, que ambos hubiésemos contestado al educado ‘¿Cómo te va todo?’ ajeno con una frase escueta (Muy bien, por ejemplo) y que hubiésemos escogido asientos separados, lo más alejado posible el uno del otro. La misma idea que parecía haberme consolado antes, el hecho de que todo siguiera igual, me producía a la vez insatisfacción por eso del “Todo lo que pudo haber sido, pero no fue”. Todo sería más fácil si nos comportásemos como unos extraños, justamente ahora, en este momento de mi vida en que lo último que necesito es aferrarme al pasado.

-Estuve por Inglaterra… –le comenté.

-Lo sé, vi fotos en Facebook.

Suspiré, nuestro único contacto, la sola manera de saber qué hace o deja de hacer cada uno. Así que quise devolvérsela con la misma moneda y saqué el tema que él había estado evitando durante todo el trayecto.

-¿Cómo te va con tu novia?

-¿Cómo lo sabes?

-Vi fotos en Facebook.

-Pues bien… –Y tras dudar un momento- bien.

En esa dubitación creí o quise ver algo más.

luna

Y luego está la Luna, ese astro que siempre nos había fascinado a los dos y al que podíamos contemplar durante largas horas con nuestras cabezas cada vez más juntas.

-¿Has visto qué bonita la Luna? Ahora no se ve, pero fíjate luego, está preciosa.

-Ya la he visto antes, pero no está preciosa, no está llena. Es una franja tan fina que casi no se ve.

-¿Y qué? ¿Qué más da que no esté llena? –me indigné-. Esa es la importancia que le ha querido dar la gente. Hoy me encanta la Luna, está preciosa.

Se me quedó mirando, enarcando una ceja, con su mirada indescifrable.

-La belleza es subjetiva, ¿verdad? –sentenció tras una pausa. Y en esa dubitación de nuevo creí o quise ver algo más. Con esa mirada que me contemplaba como si fuese una niña indefensa, con una curiosidad que quería traspasarme, ver más allá de mí y a la que yo contestaba con una mirada inocente, fingiendo no darme cuenta de que él me estaba mirando a mí, fijamente, para que le desvelase un secreto, el secreto por el que yo aún seguía fascinándole.

A los pocos días vi una foto de los dos esquiando, su novia y él. Le di me gusta. Él me respondió con una solicitud de Candy Crush, regalándome una vida. Suspiré. Nuestro único contacto.

PD: Se me olvidaba, tendría que ir promocionando un poco mi Facebook. Por si os interesa, podéis darle me gusta aquí.

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7 comentarios en “One life can’t be enough, can you give me just another?

    • Acabo de ver tu comentario, se me debió pasar por alto, lo siento! Me hace ilusión que otras personas se puedan sentir identificadas con lo que escribo, muchas gracias 🙂
      Un beso!!

  1. Esta frase me encantó: “…creí o quise ver algo más”.

    Es tan real que quema, ese dudar de uno mismo en cuestiones románticas…ese riesgo eterno a un doloroso autoengaño.

    Buen relato 🙂

    Saludos desde Ecuador.

  2. “Nuestro único contacto” No puedo decirte que te entiendo porque yo aún no me he cruzado con ese chico (a dios gracias) Pero sí puedo entender que prefirieras distancia de por medio y parecer desconocidos antes que ver de nuevo que vuestra conexión sigue intacta. Me he imaginado a mí misma encontrándomelo por Madrid, solo o con su novia, y la mera idea me aterraba. Me aterra.

    Welcome back, gorgeous 🙂

    • Sí, he vuelto! Gracias por recibirme de nuevo compartiendo tu experiencia 😀 Es normal que le tengamos miedo a estas situaciones, pero supongo que es cuando realmente te das cuenta de que has pasado página o, al contrario, te sigue importando esa persona (:

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