No sé.

Cuando te levantas y ves las bolsas que hay en tus ojos es cuando te das cuenta de que todo se ha acabado, o eso crees, porque en realidad sabes que tendrás la esperanza de que vuelva. Ahora sabes por fin lo que es una noche en vela, que no tiene nada que ver con las que has pasado antes de un examen importante. Las noches en vela son mucho peores, no quieres ni puedes dormir, pero tampoco quieres ni puedes pensar, así que el tiempo se sucede muy lentamente, gota a gota lágrima a lágrima.

cordura

Y es que lo hiciste mal, dijiste que te ibas a lanzar, pero solo lo hiciste a medias. Nunca has confiado ni te has atrevido a sentir. Ahora que todo se ha acabado de una manera tan abrupta, solo te queda reír y llorar y mirarte al espejo compadeciéndote de ti misma una y otra vez, qué pena das. Y sí, te lanzaste, pero no de golpe, sino a trozos y llegaste al suelo incompleta y desmembrada, y recibiste el duro golpe. Además, él no te dio la mano como tú le habías pedido, también lanzó solo una parte de sí al vacío, dos dedos. Ahora solo te queda pensar en lo desgraciada que serás, con quién hablarás cada noche por teléfono y quién hará que tus fines de semana tengan algo de sentido. ¿No querías dolor? Pues tómalo, ahí lo tienes, el cielo por una vez te ha escuchado. Solo te queda tragarte esas lágrimas e intentar que esa presión en el esófago no salga hacia fuera. Esa opresión tan similar a las ganas de vomitar, que empeora aún más cuando a la mañana siguiente te comes esas galletas reblandecidas, las que él te dio para el camino de vuelta, cuidándote para que no pasases hambre. Te ha dado un asco increíble comerte esas galletas, pero has acabado con lo único que te quedaba de él. Eso y las conversaciones de whatsapp y dos textos (ahora tres) que has escrito en este blog y que, en cierto modo, hablan de él.

Y me he sentido como cuando me acabo un libro que me encanta, me he quedado seca y vacía, pero lo peor es que sí me he acabado un libro, justo al mismo tiempo que él acababa conmigo y una de sus últimas frases era: “No hay verdad, sinceridad, fuerza ni afecto que pueda apaciguar este sufrimiento. Lo único que podemos hacer es superarlo y aprender algo de ello, sabiendo que lo que aprendamos no nos servirá para afrontar el próximo sufrimiento”. Es triste pensarlo así, pero nos creemos que un sufrimiento nos servirá para un futuro, pero cada sufrimiento es un mundo.

Sabía que nosotros dos podríamos haber llegado a la prometida y tan codiciada locura, habríamos sido fuego, magia pura, pero del mundo de la locura hay que saber salir, y nosotros no lo habríamos conseguido. Nunca. Nunca.

Me gustaría que él leyera esto, pero no sabe de la existencia del blog, así que no lo hará. Nunca. Nunca.

Solo tengo ganas de llorar. El tiempo. Todo. Locura.

lagrimas

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8 comentarios en “No sé.

  1. Cada sufrimiento es un mundo.

    He pasado por lo mismo que estás pasando tú. Pero no te entiendo, porque tú eres tú. No estoy en tu lugar para pegar los trozos que has perdido. Pero sí puedo afirmar que tu vida seguirá sin la suya. Para bien o para mal, pero cada día que pasa es un día que te aleja de la inflamación. Tacha días en el calendario hasta que se caigan solas las páginas y, sin darte cuenta, habrá pasado un año. Y otro. Y otro más.

    • Es en estos momentos cuando te das cuenta de que mucha gente te quiere y te cuidará, pero el problema es: ¿quiero empezar a tachar días en el calendario? Quizá no estoy preparada para olvidarle, quizá solo quiero quedarme llorando en este pozo. Muchas gracias, Perla! Un abrazo 🙂

      • Húndete en el pozo, húndete todo lo que puedas. Tiembla de ansiedad, llora, date cabezazos contra la pared, pero sobre todo húndete en el pozo. Aunque no lo creas no es nada fácil ahogarse voluntariamente. Cuando apenas te queda aire el cuerpo sale a flote por instinto para respirar. Y sabes, cuando llegas a lo más bajo, cuando la vida pende de un hilo, es cuando descubres que estás viva, y que hundirse hasta el fin es un suplicio y un aburrimiento.
        Hay un nuevo mañana bajo el sol. No el mañana que esperábamos, pero un mañana. Y por mucho que no lo creas conocerás algún día otro, otro hombre/mujer real con el que te perderás en la locura, y quizá en medio de un gran orgasmo pensarás: ¿por qué sufrí tanto en el pasado? ¿Era mi sufrimiento real?

      • Guau, me has dejado sin palabras, de verdad! Me parece que lo que me has dicho te ha salido del corazón y espero que tengas razón y que algún día todo esto no me parezca más que una anécdota! Gracias 🙂

  2. Me has dejado sin palabras. He leído de principio a fin con el corazón encogido…no sé si darte la enhorabuena o decirte que no hay mal que cien años dure, nunca sé bien qué decir cuando algo me deja muda (qué inspirada estoy, eh! ¬¬)

    En fin. Sigue escribiendo así, aprovecha estos momentos para escribir los mejores textos…qué nos queda si no? 🙂 Un besazo.

  3. Me has hecho llorar, literalmente, con esta entrada. Creeme que mejor que yo en estos momentos no te entiende nadie, y que si ahora escribo aquí es porque el otro blog lo leía “ÉL” y ya no hay motivo para seguir escribiendo ahí.
    Mucho ánimo, y sigue publicando cosas tan bonitas

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