Heimweh

free

Escribo, no escribo, escribo, no escribo… No sé si debería, la duda está allí. Los pétalos de la margarita se van desprendiendo incesantemente del centro y caen al suelo, sobre mis zapatos, sobre la hierba que piso, ya helada a principios de octubre. Suena una canción, de los Arctic Monkeys, por supuesto, no podía ser otra. Y siento un poco de Heimweh, esa extraña nostalgia alemana. Siento que la gente que me quiere está pensando en mí y apoyándome desde la distancia, dándome fuerzas. La canción también me recuerda a aquellos madrileños que conocí en Budapest y con los que sigo hablando aún. Me recuerda a este verano y a ese viaje tan esperado y deseado que me dio la vida. Es una nostalgia feliz, no sé si me acabo de explicar. Sin embargo, el tiempo se me pasa volando y eso sí me da miedo.

Pero la verdad es que no me puedo quejar, era esto lo que quería y lo he conseguido. La experiencia está cumpliendo mis expectativas, incluso las supera con creces. Siento un poco de Wanderlust también. Bueno, esa es una sensación con la que nací, siempre ha formado parte de mi ser, nunca se ha extinguido, no ha desaparecido en ningún momento, no ha reaparecido ahora que estoy aquí, esas increíbles ganas de conocer mundo nunca se han apagado en mí. Es como la energía, ni se crea ni se destruye, solamente se transforma.

La libertad, la huelo. Bonita palabra, la repetiría miles de veces seguidas hasta que perdiera el sentido, hasta que no nos resultase algo imposible, un deseo que pedimos al soplar las velas del pastel, o al darle tres vueltas seguidas a ese anillo ya oxidado, esa quimera que nunca obtenemos por culpa de otras responsabilidades. La seguiría repitiendo luego hasta que se elevase hasta el cielo y ya dejase de tener cuerpo y forma, hasta que no hubiese palabra que pudiese contenerla ni retenerla. La he conseguido, de verdad, la libertad, aunque supongo que en el fondo nadie la consigue, ya que sería un poco contradictorio retener la libertad. Es fugaz y huidiza, no se la puede retener en una jaula como si de un animal se tratase. Pero creo que la tengo, un poquito aunque solo sea, la estoy rozando ahora cada día.

wanderlust tattoo

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2 comentarios en “Heimweh

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