Seré arte

Te desnudas cuando escribes, te expones y te atreves a ser abucheado, criticado y juzgado. Pueden opinar de tu actitud, tu pensamiento, tu físico incluso, las conjunciones y conectores que utilizas, los miedos e inseguridades que reflejas, las tonterías que explicas, las mentiras que cuentas, las verdades que anuncias y que duelen o que nadie quiere ver. Creo que hace falta que haya gente que escriba, siempre, y que exprese lo que otros no son capaces de decir, pronunciar o siquiera imaginar. Veo arte y belleza en todos lados, en nuestros cuerpos, en una fotografía, en una mancha con forma, en la luna roja de ayer, roja como nuestros cuerpos la otra noche, aunque peque de repetirme, pero es que son bellos, lo diría cualquiera, en el espejo más, esas miradas, esos movimientos y las sensaciones que desprenden. Hay belleza en las repeticiones, en los patrones, en un libro, una novela o cómic, en una serie, la escena de una película, las teclas de un piano, unas manos ásperas, un beso en la frente, un cielo gris, alguien llorando en el metro, una rodaja de limón en el agua, el mar, las olas impactando contra su cuerpo, contra el mío, una calle, una panadería, unas columnas, una puerta de hierro forjado, la manera de vestir de esa chica es arte también. Y ahora lo he convertido todo en letras, ese arte se transforma en letras, en literatura, pero una vez escribí Si lo transformas todo en literatura, deja de ser literatura, pierde la magia. Ya no pienso así.

Morgan Phillips Photography

Morgan Phillips Photography

Una canción que te pone el vello de punta también es arte y un tatuaje bien hecho, que transmite, con significado, y un rosal intentando crecer y salir del lugar que le han atribuido también es arte, dos frases pueden ser arte, las gotas cayendo contra un cristal también, creando imágenes para quien las quiera ver. Una conversación es arte, una conversación intensa y la retórica, un discurso que te llega. Caminar puede ser arte y viajar y cualquier lugar puede ser arte. Veo arte en un lago y en un paisaje, en un bosque y una sierra nevada, una cala virgen y una casa esculpida en la roca. Un castillo y un ayuntamiento y una fortaleza y un palacio y unas escaleras, un arco, una torre, una plaza, un muro y una muralla, un techo y un tejado, cualquier tipo de arquitectura es arte para mí. Y un suelo adoquinado es arte y el ruido que hacen unos zapatos al caminar sobre él y los charcos son arte. Una idea en mitad de la noche es arte.

Ese chico también me habló de arte. Vuelve a sonar Foals mientras escribo aunque creo que esta vez no es una coincidencia, no sé por qué creo que lo he hecho a propósito. Me dijo unas cosas muy interesantes aquel chico, ese chico que creo que va a ser el protagonista de mi próxima historia. Es raro, creo que encaja como protagonista. Y él también escribe. No me dejó leer lo que tenía apuntado en la libreta, pero se notaba que quería enseñármelo, solo que yo no insistí. Soy una orgullosa, sí, pero quizá tampoco me interesaba tanto lo que tenía escrito. Además, sé que me lo acabará enseñando, si no leyendo él mismo en voz alta. Su padre se dedica a comprar y vender arte, eso me dice, supongo que también a valorarlo, debe entender de arte. Y le dijo una frase que a mí tampoco me llegó tan hondo pero que ahora pienso y debería poner en práctica. Él, de pequeño, le preguntó a su padre que qué diferenciaba a un artista malo de uno bueno. Y le contestó: Solo hay una diferencia. Los artistas que acaban triunfando y cuyas obras terminan por valorarse se distinguen solo por una cosa. Practican y practican. Pintan (se puede aplicar a cualquier arte, es decir, escriben, componen, etc.) y vuelven a pintar, repiten versiones de sus propias obras, hacen copias de otros autores, cogen un lienzo y lo llenan de colores y cuando acaban, cogen otro y repiten la operación. De modo que escribiré mucho y crearé arte, Seré arte.

Y ahora releo este escrito y sé que podría haberlo hecho mejor, haberle dado más vueltas al tema y haberlo redactado de otra manera, mucho más bonita, más amplia y más intensa. Puede que haga una copia del texto, otra versión. Y puede que vuelva a escribir como solía antes, sin tantas comas ni repeticiones ni listas y con frases más elaboradas y largas.

No la cambiaría

Y todo es nuestro. La ciudad es nuestra. A todo le hemos dado un sentido especial, un significado solo nuestro. El coche es nuestro y mis pies saliendo por la ventanilla, mi cabeza apoyada en tu regazo, tu mano casi siempre un poco más debajo de mi vientre, y el primer piso de la casa es nuestro y esa playa también, con su muelle y nosotros dados de la mano al atardecer, las olas chocando violentas contra las rocas y la gente haciéndose fotos con ese mono. El olor a sal es nuestro y la toalla compartida y esa imagen que guardaste en tu mente. El mar, la luna de día, mis piernas morenas y mi voz leyéndote la misma novela que se leía aquella pareja italiana.

maud chalard 7

Maud Chalard

La tranquilidad es nuestra, más bien tuya, tú la creas (en mí). El caos es nuestro y la noche y el aguardiente y esa discoteca es nuestra y ese bar también y la terraza de ese hotel. Y los donuts tan buenos que me compraste para merendar. Y ese pueblo con esas casas blancas, paseando como si fuésemos una pareja normal. Y Cunit es nuestro y su piscina, nuestros cuerpos desnudos de madrugada, los vecinos asomados al balcón. Mi risa es tuya, y nuestra. Y la montaña y el río y las croquetas de jamón y el restaurante de pintxos vascos y Valencia es nuestra de una punta a la otra. Y el tren y quedarnos dormidos en el metro y perder buses es nuestro. Y el barrio Gótico, nosotros cruzando bajo ese puente y afirmando, con infantil fe, que si no nos soltábamos de la mano estaríamos juntos para siempre, y el helado de nueces (nuestro desde las madrugadas en Alemania). Alemania es toda nuestra y esas dos semanas y la residencia de estudiantes y la casa roja y Goslar y Bremen y el arroz negro y el pollo a la cerveza, y el no dormir, el ir despeinados y recién corridos todo el día, y felices y eso sí era solo nuestro porque nadie más lo sabía.

Y la sangre es nuestra, y todas las imágenes que hemos creado y que nunca podré olvidar, tú arropándome al salir de la ducha, como a una niña pequeña, cómo me miras cuando entro en contacto con el agua, tú follándome con las bragas puestas y luego corriéndote en mi ombligo, tú acariciándome el pelo en esa comisaría de policía. La camiseta amarilla es nuestra y vomitar juntos también. Y esas canciones, y esos libros, todos nuestros. Dale la vuelta al mundo. Somos pacíficos, estamos unidos… Y tú metiéndome mano en los búnkers y los dos cocinando y la cama de tu compañero de piso también es nuestra y el sofá de mi amiga y el jardín de la universidad, donde ni tú ni yo estudiamos, es nuestro. Ese banco donde hemos comido tantas veces juntos, a la sombra de un árbol, riendo como locos.

La arena es nuestra y el amargo gintonic que nos bebíamos con cara de asco, y el limón que se cayó al agua y nosotros bailando, metidos hasta las rodillas en el agua, empapados los tejanos, tú cogiéndome a caballito y yo muerta de la risa y el paseo de la Barceloneta es nuestro, el juguete que le regateaste al hombre ese y nuestra lista de deseos, la botella de moscatel que usaba mi madre para cocinar y la alfombra del salón y nuestro reflejo en el ventanal.

Y el lago y tirarse de la roca y salir de excursión en bici a la 1 del mediodía, cuando el sol pega más fuerte. Y tu terraza con vistas a la Sagrada Familia, esas cenas bajo el cielo iluminado por la ciudad, nuestros cuerpos uniéndose ahí y en el rellano, sin miedo ni pudor. Y las empanadas argentinas y esa calle donde nos sentamos borrachos, porque no queríamos que se acabase la noche, no queríamos volver a casa. El mundo es nuestro. Añade más cosas si se te ocurren.

No cambiaría mi vida por la de nadie.

aaron feaver